Sesgo cultural
Un ejemplo de sesgo cultural es asumir que la puntualidad es importante en todas las culturas, cuando en realidad algunas valoran más la flexibilidad horaria o la prioridad de las relaciones personales.
Sesgo de género
Un ejemplo de sesgo de género es la expectativa de que las mujeres son naturalmente mejores cuidadoras, aunque esta característica no es universal y tanto hombres como mujeres pueden desempeñar roles de cuidado con la misma competencia.