Durante la Primera Guerra Mundial los soldados vivieron en condiciones insalubres que favorecieron la propagación de numerosas enfermedades. A continuación se describen las más frecuentes y sus principales síntomas.
Fiebre de trincheras
Provocada por la bacteria Bartonella quintana y transmitida por piojos, se caracteriza por fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y cansancio.
Typhus
Originado por Rickettsia prowazekii, se contagia mediante piojos y pulgas. Los síntomas incluyen fiebre alta, escalofríos, cefalea y erupción cutánea.
Diarrea del soldado (disentería)
Puede ser causada por bacterias o protozoos y provoca diarrea severa y deshidratación.
Cólera
Infección bacteriana (Vibrio cholerae) que produce diarrea acuosa abundante y vómitos, llevando rápidamente a la deshidratación.
Neumonía
Puede ser de origen bacteriano o viral y se manifiesta con inflamación de los pulmones, tos, fiebre y dificultad respiratoria.
Tuberculosis
Enfermedad pulmonar crónica causada por Mycobacterium tuberculosis, con síntomas de tos persistente, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso.
Malaria
Producida por protozoos del género Plasmodium, transmitida por mosquitos. Los episodios incluyen fiebre, escalofríos y fatiga.
Enfermedades de transmisión sexual
Varias infecciones bacterianas o virales que se propagaban por contacto sexual, con síntomas como llagas, secreciones y dolor.