Respuesta
No existe ninguna evidencia que indique que el presidente George Washington dañara la Casa Blanca al terminar su mandato. Por el contrario, los documentos históricos muestran que Washington era una persona muy ordenada y cuidadosa con sus pertenencias.
Al dejar el cargo en 1797, entregó la residencia en buen estado y no se registraron quejas por parte de su sucesor, el presidente John Adams, sobre el estado del edificio.
En resumen, Washington no solo no destruyó la Casa Blanca, sino que también la dejó en condiciones adecuadas para el siguiente mandatario.