1. El Tratado de Versalles (1919)
Las duras condiciones impuestas a Alemania tras la Primera Guerra Mundial generaron resentimiento y deseos de venganza, alimentando el nacionalismo y el revanchismo.
2. Auge de los regímenes totalitarios
El surgimiento de regímenes fascistas en Europa —el Partido Nazi de Adolf Hitler en Alemania, el Partido Fascista de Benito Mussolini en Italia— y el militarismo japonés impulsaron una política agresiva que preparó el terreno para el conflicto.
3. La Gran Depresión
La crisis económica mundial de los años 30 provocó sufrimiento generalizado, inestabilidad y un aumento del nacionalismo, creando un caldo de cultivo para extremismos políticos.
4. Ambiciones expansionistas
Alemania, Italia y Japón adoptaron políticas de expansión territorial para recuperar áreas perdidas, obtener recursos naturales y afirmar su poder, lo que incrementó las tensiones internacionales.
5. Políticas de apaciguamiento
Las potencias occidentales intentaron contener a Hitler mediante la concesión de sus demandas, creyendo que evitarían la guerra. Ejemplos: la remilitarización de Renania (1936) y el Acuerdo de Múnich (1938), que permitió la anexión del Sudetes.
6. Estallido del conflicto (1939)
El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia. En respuesta, Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania, marcando el inicio oficial de la Segunda Guerra Mundial.