Para elaborar un argumento histórico sólido, el investigador puede recurrir a distintas fuentes, tanto escritas como no escritas.
Fuentes escritas
- Documentos oficiales: leyes, tratados, actas judiciales.
- Diarios personales, cartas y demás correspondencia.
- Periódicos, revistas y otras publicaciones periódicas.
- Libros, folletos y tratados académicos.
- Mapas, planos y otras representaciones gráficas.
Fuentes no escritas
- Objetos arqueológicos: herramientas, armas, cerámica.
- Edificaciones y estructuras arquitectónicas.
- Obras de arte: pinturas, esculturas, mosaicos.
- Manifestaciones culturales como música y danza.
- Testimonios orales y conocimientos tradicionales.