Cruzando el Ródano
El primer gran desafío que tuvo que superar el ejército de Aníbal fue cruzar el caudaloso río Ródano, una corriente ancha y veloz que separaba a los cartagineses de la Galia.
Sin embarcaciones y con la urgencia de avanzar hacia Italia, Aníbal decidió construir un puente improvisado. Utilizó troncos de árboles, pieles de animales y cuerdas para ensamblar una estructura suficientemente resistente.
El ingenioso puente se completó en apenas cinco días, lo que permitió al ejército cruzar el río y continuar su legendaria campaña contra Roma.