1. Nativismo y sentimiento antiinmigrante
El nativismo estaba muy extendido en EE. UU. tras la Primera Guerra Mundial. Muchos temían que la “forma de vida americana” y la supuesta homogeneidad sociocultural del país se vieran amenazadas.
El rechazo se dirigía sobre todo a los inmigrantes de Europa del Este y del Sur, percibidos como diferentes de la mayoría protestante anglosajona.
2. Factores económicos
La década de 1920 estuvo marcada por una recesión que aumentó el desempleo. La población nativa culpó a los recién llegados de robar empleos y de presionar a la baja los salarios.
3. Problemas sociales
La Prohibición y el auge del crimen organizado generaron preocupación. Algunos políticos y ciudadanos asociaron a los inmigrantes con esos males, temiendo que una inmigración sin control provocara mayor anarquía.
4. Eugenesia y teorías raciales
Ideas pseudocientíficas sobre raza y eugenesia influyeron en la política migratoria. Se difundió la creencia de que ciertos grupos étnicos eran “inferiores” y que su presencia “contaminaría” la supuesta pureza de la población estadounidense.
5. Sistema de cuotas y Ley de Orígenes Nacionales de 1924
Para responder a los temores anteriores, el Congreso adoptó normas mucho más restrictivas.
El Sistema de Cuotas de 1921 estableció límites de inmigración por país, favoreciendo a los provenientes de Europa del Norte y Occidental.
La Ley de Orígenes Nacionales de 1924 basó esas cuotas en el censo de 1890, lo que benefició a naciones con escasa inmigración en esa época y redujo drásticamente la entrada de personas de Europa del Este y del Sur.
Estas reformas marcaron el inicio de una política de exclusión que mantuvo bajos los niveles migratorios hasta la revisión de la legislación en la década de 1960.