El origen del apodo “locura de Seward”
El término “Seward's Folly” (la locura de Seward) se usó de forma despectiva para describir la compra de Alaska por parte de Estados Unidos al Imperio ruso en 1867.
¿Quién impulsó la compra?
El Secretario de Estado William H. Seward negoció el tratado por $7,2 millones (equivalentes a unos $128 millones actuales). Creía que Alaska ofrecía oportunidades estratégicas y económicas a largo plazo.
Críticas y escépticos
Muchos estadounidenses, incluidos varios congresistas y algunos miembros del propio gabinete de Seward, condenaron la adquisición como un despilfarro. La describían como un “desierto helado”, una tierra “remota, fría y estéril” que jamás tendría valor para la nación.
El cambio de percepción
Con el tiempo, la verdadera riqueza de Alaska – sus recursos naturales (petróleo, gas, minerales, pesca) y su posición geopolítica – demostró que la compra no fue una locura, sino una jugada visionaria. El apodo “Seward's Folly” cayó en desuso y la compra pasó a considerarse una de las mejores decisiones territoriales de EE. UU.