Durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de la escasez y las restricciones, las mujeres continuaron usando maquillaje para mantener la moral y la apariencia. A continuación se describen los productos más habituales y cómo los aplicaban.
Lápiz labial
- El rojo era el tono más popular, aunque también se usaban rosa, coral y ciruela.
- Se reaplicaba varias veces al día para mantener los labios frescos.
- Algunas mujeres lo dejaban puesto incluso durante la noche para evitar la resequedad.
Polvo facial
- Se utilizaba para fijar el maquillaje y conseguir un acabado mate.
- Se aplicaba con una almohadilla o una brocha.
- Generalmente se elegía una tonalidad una o dos sombras más clara que la piel.
Sombra de ojos
- Menos frecuente que hoy, pero algunas mujeres la usaban para lograr looks más dramáticos.
- Los colores más comunes eran marrón y gris.
- Se aplicaba con un pincel pequeño.
Rímel
- Servía para oscurecer y dar volumen a las pestañas.
- El negro era el tono predominante.
- Se reaplicaba a lo largo del día para mantener la intensidad.
Lápiz de ojos (delineador)
- Definía la mirada y la hacía parecer más grande.
- El negro era el color favorito.
- Se aplicaba con un pincel fino o directamente con lápiz.
Colorete
- Aportaba color a las mejillas.
- Los tonos más usados eran rosa y coral.
- Se distribuía con una brocha pequeña.
Esmalte de uñas
- Menos frecuente que en la actualidad, pero algunas mujeres lo utilizaban para añadir un toque de glamour.
- Los colores más populares eran rojo, rosa y transparente.
- Muchas lo aplicaban en casa; otras acudían a salones de belleza.
En resumen, pese a las limitaciones, el maquillaje siguió siendo una herramienta importante para la autoestima y la expresión personal de las mujeres durante la guerra.