Síntomas del shellshock
- Estado persistente de ansiedad y vigilancia extrema.
- Evitación de situaciones que recuerdan al combate.
- Dificultad para dormir, con sueños de batalla o de guerra.
- Depresión y aislamiento emocional.
- Disminución de la concentración y de la memoria.
- Hiperacusia y fobia al sonido.
- Temblores, sacudidas y tics involuntarios.
- Dolores de cabeza.
- Dolor torácico y palpitaciones.
- Náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento.
- Pérdida de apetito, anorexia y pérdida de peso.
- Incontinencia urinaria.
- Disfunción sexual.
- Pensamientos y conductas suicidas.