Antes de la Segunda Guerra Mundial (hasta 1940)
La economía se recuperaba de la Gran Depresión y los salarios eran modestos. En 1939, el ingreso semanal promedio de los trabajadores no agrícolas era de aproximadamente $25.
Durante la Segunda Guerra Mundial (1941‑1945)
El esfuerzo bélico disparó la actividad económica y la demanda de mano de obra. La producción militar y la expansión de industrias relacionadas generaron numerosas oportunidades de empleo.
Como resultado, los salarios aumentaron de forma notable. En 1945, el salario semanal promedio de los empleados no agrícolas alcanzó $44, lo que representa un incremento cercano al 76 % respecto a los niveles prebélicos.
Este crecimiento estuvo impulsado, en parte, por la fuerte sindicalización y la negociación colectiva.
Después de la Segunda Guerra Mundial (1946‑1951)
En la posguerra, la economía pasó de la producción militar a la civil, manteniendo la expansión y el crecimiento salarial.
Para 1951, el ingreso semanal promedio de los trabajadores no agrícolas había subido a $63, lo que supone un aumento adicional de alrededor del 43 % respecto a 1945.
Factores como la mayor productividad, la inflación y el fortalecimiento de los sindicatos contribuyeron a esta tendencia.
Comparación general
Los salarios durante la guerra crecieron de manera significativa frente a la época anterior, gracias al auge económico y la alta demanda de mano de obra en sectores bélicos.
Tras el conflicto, la tendencia al alza continuó, impulsada por la expansión económica de paz y el poder de negociación de los trabajadores organizados.