1. Hundimiento del Lusitania
El 7 de mayo de 1915, el submarino alemán hundió el transatlántico británico RMS Lusitania, provocando la muerte de más de 100 ciudadanos estadounidenses. Este ataque contra una embarcación civil generó una fuerte indignación en EE. UU. y aumentó el apoyo popular a la intervención.
2. Telegrama Zimmermann
En enero de 1917, el Reino Unido interceptó y descifró un mensaje del ministro de Relaciones Exteriores alemán, Arthur Zimmermann, dirigido al embajador en México. El telegrama proponía una alianza germano‑mexicana y prometía devolver a México los territorios perdidos en Texas, Nuevo México y Arizona. La revelación avivó el sentimiento antialemán y alimentó la percepción de una amenaza directa.
3. Intereses económicos y préstamos
Estados Unidos había otorgado enormes préstamos y suministros a los Aliados (Gran Bretaña, Francia y Rusia). La derrota de estos países pondría en riesgo el reembolso de esas deudas, lo que motivó a Washington a proteger sus intereses financieros.
4. Propaganda aliada y denuncias de atrocidades
Los Aliados difundieron campañas que mostraban a Alemania como agresora y responsable de crímenes contra civiles. Las historias de hundimientos de buques neutrales y de brutalidad en el frente generaron simpatía popular por la causa aliada.
5. Defensa de la democracia
Muchos estadounidenses percibían la guerra como un conflicto entre valores democráticos y regímenes autocráticos. Promover la democracia era un objetivo central de la política exterior estadounidense.
6. Obligación moral
Sectores de la población, especialmente los de origen británico o con lazos culturales europeos, sentían una responsabilidad moral de apoyar a los Aliados.
7. Violaciones a la neutralidad
Aunque EE. UU. se declaraba neutral, Alemania persistía en su política de guerra submarina sin restricciones, atacando barcos sin armas y mercantes estadounidenses, lo que erosionó la paciencia del gobierno.
8. Ideas wilsonianas
El presidente Woodrow Wilson defendía la democracia, la seguridad colectiva y el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Creía que la guerra ofrecía la oportunidad de construir un orden mundial más justo y seguro.
En conjunto, estos factores —el hundimiento del Lusitania, el telegrama Zimmermann, los lazos económicos, la propaganda aliada, la defensa de la democracia, la obligación moral, las violaciones a la neutralidad y la visión de Wilson— impulsaron la decisión de EE. UU. de entrar en la Primera Guerra Mundial.