Colonias reales
Controladas directamente por la Corona británica. El gobernador era nombrado por el rey y las leyes aprobadas por la asamblea colonial necesitaban la ratificación del monarca.
Ejemplos: Virginia, Massachusetts y Nueva York.
Colonias propietarias
Concedidas por el rey a un individuo o a un grupo de propietarios, quienes ejercían amplios poderes y autonomía sobre la colonia.
Los colonos disfrutaban de ciertos derechos, pero su autogobierno era limitado en comparación con las colonias reales.
Ejemplos: Maryland y Pensilvania.
Colonias con carta (charter)
Fundadas mediante una carta real otorgada a una compañía o a un conjunto de individuos.
Los colonos poseían un elevado grado de autogobierno y podían legislar por sí mismos.
Ejemplos: Connecticut y Rhode Island.
Resumen
La diferencia principal entre los tres tipos radica en el nivel de control ejercido por el gobierno británico, la autonomía que tenían los colonos y la fuente de autoridad dentro de cada colonia.