Fuentes escritas
Los historiadores se basan en documentos escritos, como cartas, diarios, periódicos y archivos oficiales. Estos documentos, conocidos como fuentes primarias, proporcionan testimonios directos de los acontecimientos.
Fuentes arqueológicas
También recurren a evidencias materiales: artefactos, restos arquitectónicos y los informes de excavaciones que revelan aspectos de la vida cotidiana y estructuras sociales.
Fuentes orales
Las historias transmitidas de generación en generación, entrevistas y testimonios en vivo complementan la información escrita y material, ofreciendo perspectivas personales.
Métodos de análisis
Para interpretar estas fuentes, los historiadores aplican el pensamiento crítico, sitúan los hechos en su contexto histórico y emplean la historiografía, es decir, el estudio de cómo se ha escrito la historia.
En conjunto, estos recursos y métodos permiten reconstruir el pasado de forma rigurosa.