Respuesta del gobierno a la huelga Pullman
Mayor regulación de los ferrocarriles: La Ley de Comercio Interestatal de 1887 se aprobó como reacción a la huelga, otorgando al gobierno federal mayores facultades para regular las compañías ferroviarias, establecer tarifas, investigar accidentes y evitar discriminaciones contra ciertos remitentes.
Reconocimiento del derecho de los trabajadores a organizarse: La Corte Suprema falló a favor de los huelguistas, declarando que tenían derecho a constituir sindicatos y a negociar colectivamente, sentando un precedente fundamental para la defensa de los derechos laborales.
Asistencia a los trabajadores en huelga: El gobierno federal suministró alimentos y refugio a los huelguistas y sus familias, aliviando parte del sufrimiento causado por la paralización.
Creación de un servicio federal de mediación y conciliación: En 1888 se fundó el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, cuya primera iniciativa fue establecer un servicio de mediación y conciliación para resolver conflictos laborales y prevenir futuras huelgas.
Mejora de las condiciones laborales: Tras la huelga, las compañías ferroviarias adoptaron salarios más justos, jornadas más cortas y medidas de seguridad más estrictas, mejorando la calidad de vida de los empleados y sus familias.