Gorgias, el escéptico que negaba la posibilidad de la comunicación
Gorgias, filósofo sofista del siglo V a.C., afirmaba que la comunicación era imposible. Cuando sus interlocutores le planteaban objeciones, él respondía con un gesto simbólico: movía el dedo como señal de rechazo.
Según su razonamiento, existen tres argumentos fundamentales que hacen inviable cualquier intercambio de ideas:
- Nada existe. Si no hay nada, no hay nada que comunicar.
- Si algo existiera, sería incognoscible. La realidad estaría más allá del alcance del conocimiento humano.
- Incluso si fuera cognoscible, no podría transmitirse. El lenguaje no podría captar ni transmitir esa verdad.
Estos puntos resumen la postura radical de Gorgias sobre la imposibilidad del discurso.