Asesinato del archiduque Francisco Fernando
El detonante inmediato de la Primera Guerra Mundial fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, entonces bajo control austrohúngaro.
El asesinato provocó una serie de ultimátums y movilizaciones que, en cuestión de semanas, desembocaron en la guerra. Austria‑Hungría exigió un ultimátum a Serbia; éste aceptó parcialmente pero rechazó algunos puntos. El 28 de julio de 1914, Viena declaró la guerra a Serbia. Rusia, aliada de Serbia, comenzó a movilizar sus fuerzas. Alemania, aliada de Austria‑Hungría, declaró la guerra a Rusia el 1 de agosto y a Francia el 3 de agosto. Reino Unido, en defensa de Francia y Bélgica, entró en conflicto contra Alemania el 4 de agosto.
Causas estructurales de la guerra
Más allá de la chispa de Sarajevo, la contienda se vio alimentada por problemas profundos que se habían gestado durante décadas:
Imperialismo
Las potencias europeas competían por colonias y recursos en África, Asia y Oriente Medio, lo que generó rivalidades y desconfianzas crecientes.
Nacionalismo
El auge del nacionalismo impulsó deseos de autodeterminación entre numerosos grupos étnicos, intensificando los conflictos entre estados.
Militarismo
Las naciones europeas incrementaron sus ejércitos y arsenales, creando una atmósfera de inseguridad y una carrera armamentista.
La bomba de los Balcanes
Los Balcanes, zona de tensiones étnicas y políticas, quedó vacío tras el declive del Imperio Otomano. Los estados balcánicos compitieron por territorio, desatando guerras y crisis, incluidas las Guerras de los Balcanes (1912‑1913). El asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo, situada en esa región, encendió la mecha final.
En resumen, la Primera Guerra Mundial fue un conflicto complejo. El asesinato del archiduque fue el desencadenante inmediato, pero las raíces profundas —imperialismo, nacionalismo, militarismo y la inestabilidad balcánica— habían preparado el terreno para una guerra devastadora cuyo legado perdura.