La diferencia más significativa entre Oliver Cromwell y los monarcas que le precedieron radica en su origen social.
Mientras los reyes y príncipes de Inglaterra provenían de la nobleza y, en muchos casos, de la propia familia real, Cromwell nació en una familia de clase media sin títulos ni privilegios hereditarios.
Su ascenso al poder se debió a su brillante capacidad militar durante la Guerra Civil inglesa y a una ambición política que le permitió convertirse, tras la ejecución de Carlos I, en líder de la Commonwealth y, finalmente, en Lord Protector del país.
Así, a diferencia de los monarcas anteriores, su legitimidad no se basó en la sangre real, sino en el mérito y la fuerza de sus ejércitos.