La Primera Guerra Mundial estalló en 1914 y se prolongó hasta 1918, enfrentando a las Potencias Centrales (Alemania, Austria-Hungría, Imperio Otomano y Bulgaria) contra las Potencias Aliadas (Francia, Reino Unido, Rusia, Italia, Japón, Estados Unidos, entre otras).
Causas fundamentales
El conflicto no surgió de un único evento, sino de una combinación de factores políticos, económicos y sociales que habían venido gestándose durante décadas.
Imperialismo
Las potencias europeas competían por colonias y recursos en África, Asia y Oriente Medio, lo que generó tensiones y rivalidades.
Militarismo
Un intenso carrera armamentista aumentó la desconfianza y predisposición a recurrir a la fuerza para resolver disputas.
Nacionalismo
El auge del nacionalismo provocó aspiraciones expansionistas y conflictos de identidad entre los distintos Estados.
La bomba de los Balcanes
Los Balcanes, territorio de gran diversidad étnica, se habían convertido en un hervidero de conflictos; su inestabilidad fue descrita como la «bomba de polvo de Europa».
El desencadenante
El asesinato del archiduque Franz Ferdinand de Austria el 28 de junio de 1914 en Sarajevo encendió la chispa que precipitó la guerra. Austria‑Hungría declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914, activando una serie de alianzas que arrastraron a la mayor parte del continente al conflicto.
Consecuencias
El conflicto causó la muerte de millones de personas y dejó profundas cicatrices en la sociedad. Además, provocó la caída de imperios, el surgimiento de nuevas ideologías políticas y una redefinición del mapa de Europa.