La Segunda Guerra Mundial es el conflicto más mortífero de la historia, superando a cualquier otra guerra en número de fallecidos.
Causas principales
Escala del conflicto. Más de 100 millones de personas de más de 30 países participaron, y los combates se extendieron a todos los continentes habitados durante seis años.
Uso de tecnologías nuevas. Se introdujeron armas y sistemas mucho más letales, como la bomba atómica, los cohetes y los submarinos modernos.
Alto costo civil. Fue la primera guerra en la que los civiles fueron objetivo deliberado, impulsada por regímenes totalitarios dispuestos a sacrificar a sus propias poblaciones para lograr sus metas.
Consecuencias posteriores. La devastación dejó millones de desplazados y provocó hambrunas y epidemias. Además, sentó las bases de la Guerra Fría, que mantuvo al mundo al borde de un conflicto nuclear durante más de cuatro décadas.
Ejemplos concretos que ilustran el alto número de muertos
Bombas atómicas. Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki eliminaron instantáneamente a cientos de miles de personas y generaron problemas de salud a largo plazo que siguieron cobrando vidas.
Holocausto. El genocidio nazi asesinó a seis millones de judíos en campos de concentración, cámaras de gas y otras formas de exterminio.
Batalla de Stalingrado. Uno de los enfrentamientos más sangrientos de la historia, con más de dos millones de muertos en seis meses de combates.
Hambruna de Bengala. Causada por la política británica de desviar alimentos al esfuerzo bélico, provocó la muerte de más de tres millones de personas en 1943.
En conjunto, la Segunda Guerra Mundial dejó una huella de muerte y destrucción que aún resuena en la memoria colectiva.