Primera Guerra Mundial
Colapso del Imperio Ruso
El Imperio ruso entró en la Gran Guerra como una de las potencias más fuertes, pero el conflicto provocó enormes bajas y una economía devastada. En 1917 estalló la Revolución Rusa, se derrocó a la dinastía Romanov y el nuevo gobierno soviético firmó la paz con Alemania, retirándose del conflicto.
Estados Unidos se consolida como superpotencia
EE. UU. se unió al conflicto en 1917; su aporte militar y material inclinó la balanza a favor de los Aliados. Tras la guerra, Estados Unidos se convirtió en el principal acreedor mundial, disfrutó de una economía en auge y jugó un papel clave en la creación de la Liga de Naciones.
Declive del Imperio Británico
La Gran Guerra agotó los recursos británicos: millones de soldados muertos y una economía gravemente dañada. Después del conflicto, el imperio empezó a perder influencia y muchas colonias lograron su independencia.
Segunda Guerra Mundial
Estados Unidos como superpotencia global
EE. UU. entró en la guerra en 1941 y, con su capacidad industrial y militar, volvió a inclinar la victoria hacia los Aliados. Al terminar el conflicto, el país poseía la economía más poderosa del planeta y monopolizaba las armas nucleares, consolidándose como la principal superpotencia.
Continuación del declive británico
La Segunda Guerra Mundial profundizó la crisis del Imperio británico, que sufrió pérdidas aún mayores y una economía más devastada. Tras la guerra, la descolonización se aceleró y más colonias obtuvieron su independencia.
Emergencia de la Unión Soviética como superpotencia
La URSS salió victoriosa de la contienda con un ejército formidable y una economía en rápido crecimiento. A partir de entonces, EE. UU. y la Unión Soviética se convirtieron en los rivales principales de la Guerra Fría.
Descolonización de África y Asia
La devastación de la guerra debilitó a las potencias coloniales europeas, impidiéndoles mantener sus imperios. Como resultado, numerosos países de África y Asia lograron su independencia en las décadas posteriores.