Hasta la fecha, cuatro presidentes de los Estados Unidos han fallecido mientras ejercían el cargo, ya sea por enfermedad o por asesinato.
- William Henry Harrison – Murió de neumonía en 1841, apenas un mes después de asumir la presidencia.
- Abraham Lincoln – Fue asesinado por John Wilkes Booth en 1865, cinco días después del fin de la Guerra Civil.
- James A. Garfield – Fue baleado por Charles J. Guiteau en 1881 y falleció dos meses después a causa de una septicemia.
- Warren G. Harding – Sufrió un infarto en 1923 mientras realizaba una gira de discursos por el oeste de EE. UU.