El máximo responsable del gobierno de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial fue el presidente Franklin D. Roosevelt, quien ocupó la presidencia como el 32.º mandatario del país desde 1933 hasta su fallecimiento en 1945.
Roosevelt implementó una serie de políticas bajo el nombre de New Deal, destinadas a reactivar la economía estadounidense tras la Gran Depresión. Estas medidas incluyeron reformas financieras, proyectos de obras públicas y la creación de agencias federales que fortalecieron la infraestructura nacional.
Con la entrada de EE. UU. en la guerra en 1941, Roosevelt asumió un papel decisivo en la coordinación del esfuerzo bélico. Estableció alianzas estratégicas con el Reino Unido y la Unión Soviética, supervisó la movilización masiva de la industria para la producción de armamento y fomentó la unidad nacional a través de discursos inspiradores, como el famoso “Four Freedoms”.
El 12 de abril de 1945, poco después de la victoria aliada en Europa, Roosevelt sufrió una hemorragia cerebral que le provocó la muerte. Su legado perdura como el de un líder que guió a la nación tanto en la recuperación económica como en la victoria contra el fascismo.