Contexto histórico
En 1915, durante la Primera Guerra Mundial, el Imperio de Japón presentó a la República de China un conjunto de propuestas conocidas como las Veintiuna Demandas. El objetivo era ampliar la influencia japonesa en China mediante la cesión de territorios, concesiones militares y económicas, y la inserción de asesores japoneses en el gobierno chino. La población china reaccionó con indignación y el gobierno se negó a aceptarlas.
Resumen de las demandas
Grupo I
Buscaba el control japonés sobre la provincia de Shandong, anteriormente cedida a Alemania en 1898. Incluía la transferencia de los derechos alemanes a Japón, la apertura de nuevos puertos al comercio japonés y la construcción de una vía férrea entre Qingdao y Jinan.
Grupo II
Ampliaba la influencia japonesa en el sur de Manchuria y Mongolia Interior, con la extensión de derechos ferroviarios, la apertura de minas y bosques para la explotación japonesa, y el establecimiento de colonias japonesas en la zona.
Grupo III
Pretendía dar a Japón una posición dominante en la política y economía chinas, mediante la designación de asesores japoneses al gobierno, el control de las finanzas chinas y la creación de una fuerza policial conjunta Japón‑China.
Grupo IV
Concedía a Japón privilegios especiales, como el derecho a fundar escuelas y hospitales, difundir la cultura japonesa y poseer tierras en territorio chino.
Grupo V
Buscaba el control de Mongolia Exterior, que entonces formaba parte de China.
Rechazo y consecuencias
El gobierno chino rechazó las demandas el 7 de mayo de 1915. Japón respondió con un ultimátum de 48 horas, y al ser nuevamente negada, declaró la guerra a China el 14 de agosto de 1915. Las veintiuna demandas son consideradas uno de los eventos que precipitaron la Segunda Guerra Sino‑japonesa (1937‑1945).