La Revolución Industrial transformó la sociedad y, con ello, el panorama político. A continuación se analizan sus principales efectos.
Urbanización
El auge de la industria provocó la migración masiva del campo a las ciudades, donde surgieron fábricas y una creciente población obrera. Esta concentración dio origen a nuevos movimientos políticos, como el socialismo y el comunismo, que buscaban mejorar las condiciones del proletariado urbano.
Ascenso de la clase media
El desarrollo industrial favoreció la aparición de una clase media compuesta por profesionales, comerciantes y dueños de fábricas. Este grupo desafió la hegemonía de la aristocracia y, mediante reformas democráticas, logró influir en la toma de decisiones políticas.
Nacionalismo
La competencia por recursos y mercados impulsó un fuerte sentimiento nacionalista entre las potencias industriales. El nacionalismo alimentó conflictos que culminaron en guerras mundiales y redefinieron el mapa político mundial.
Imperialismo
Las naciones europeas, impulsadas por la necesidad de materias primas y nuevos mercados, expandieron sus dominios en África, Asia y América Latina. El imperialismo generó colonizaciones y la explotación de poblaciones locales.
Reformas sociales
Ante la precariedad laboral, los gobiernos introdujeron una serie de reformas: leyes contra el trabajo infantil, normas de seguridad en fábricas y la creación de la educación pública, destinadas a proteger al trabajador y mejorar su calidad de vida.