Contexto histórico
No existen pruebas de que Oliver Cromwell haya matado personalmente al rey Carlos I. La ejecución del monarca tuvo lugar el 30 de enero de 1649, tras una sentencia dictada por el gobierno militar que controlaba Inglaterra desde el final de la Primera Guerra Civil Inglesa en 1646.
El papel de Cromwell
Cromwell fue una figura prominente dentro de ese régimen y uno de sus principales líderes, pero la decisión de ejecutar al rey no fue una autoridad que él ejerciera de forma unilateral. La sentencia fue aprobada por el Parlamento y el Consejo de Estado, y la ejecución se llevó a cabo bajo su dirección colectiva.