A lo largo de la historia, la fe ha sido una de las motivaciones principales de numerosos conflictos armados. Aunque muchos de ellos también estuvieron influidos por razones políticas, económicas o territoriales, la dimensión religiosa jugó un papel decisivo.
Guerras más representativas
Las Cruzadas (1095‑1291)
Serie de campañas militares emprendidas por cristianos europeos contra musulmanes para controlar Tierra Santa.
La Guerra de los Treinta Años (1618‑1648)
Enfrentamiento entre estados protestantes y católicos en Europa Central, con la religión como uno de sus ejes principales.
Guerras de Religión en Francia (1562‑1598)
Conflictos civiles entre católicos y hugonotes (protestantes) que culminaron con el Edicto de Nantes.
Guerra Civil Inglesa (1642‑1651)
Choque entre parlamentarios y realistas, en el que las tensiones religiosas entre anglicanos, puritanos y católicos fueron relevantes.
Rebelión india de 1857
Levantamiento de sepoys indios contra el dominio británico, en parte motivado por cuestiones religiosas y culturales.
Guerra Civil nigeriana (1967‑1970)
Conflicto entre el gobierno de Nigeria y el Estado secesionista de Biafra, donde diferencias religiosas entre musulmanes y cristianos influyeron en la violencia.
Guerras yugoslavas (1991‑2001)
Serie de enfrentamientos en la antigua Yugoslavia, donde las identidades religiosas (ortodoxa, católica y musulmana) se entrelazaron con rivalidades étnicas.
Guerra civil siria (2011‑actualidad)
Conflicto entre el régimen de Bashar al‑Ásad y múltiples grupos rebeldes, con una marcada dimensión sectaria entre sunitas, alauíes y otras comunidades.
Estos ejemplos demuestran cómo la religión, combinada con otros factores, ha sido una causa recurrente de violencia a gran escala.