Incidente de Honno-ji y la caída de Akechi Mitsuhide marcaron el final de la vida de Oda Nobunaga, quien, pese a no lograr la unificación completa de Japón, dejó una huella imborrable en el periodo Sengoku. Entre sus muchas innovaciones, Nobunaga fue uno de los pocos daimyo que cambió de base estratégica varias veces, una práctica poco común en una era donde la permanencia en el castillo familiar era la norma.
Traslado a Komakiyama: base para la conquista de Mino
En 1562, tras la victoria en la batalla de Okehazama, Nobunaga se había liberado de la influencia del clan Imagawa y de su antiguo señor Tokugawa Ieyasu. Con la alianza Qingzhou consolidada, decidió iniciar la campaña para apoderarse del dominio de Mino.
Inicialmente eligió la montaña de Ninomiyasan como su nuevo cuartel, aprovechando su terreno accidentado para dificultar cualquier ataque. Sin embargo, la decisión provocó el descontento de numerosos vasallos y señores locales, quienes consideraban la ubicación extremadamente incómoda y poco práctica para la administración del territorio.
Según el crónico Shinchō Kōki, los señores expresaron su molestia diciendo que el traslado implicaría "dificultades y molestias" que afectarían tanto la logística como la vida cotidiana.
En aquel entonces, el castillo de Kiyosu, situado en la llanura de Owari y con fácil acceso al río Gojo, era el centro administrativo más eficiente. Cambiar a una fortaleza en una montaña escarpada resultaba, a ojos de muchos, una decisión arbitraria y onerosa.
Cambio de destino: de Ninomiyasan a Komakiyama
Al acercarse la fecha del traslado, varios vasallos se presentaron ante Nobunaga para solicitar una reconsideración. Tras escuchar sus quejas, Nobunaga anuló el plan original y anunció que la nueva fortaleza sería Komakiyama, una colina situada al norte de la zona de Kiyosu, pero mucho más accesible que Ninomiyasan.
Komakiyama, aunque también elevaba la posición defensiva, contaba con una llanura circundante y un río cercano, lo que facilitaba tanto el suministro como la movilidad de las tropas. La medida fue recibida con alivio y, en muchos casos, con entusiasmo por parte de los señores que ahora podían cumplir sus obligaciones sin el sacrificio de una vida en la montaña.
¿Realmente Nobunaga pretendía instalarse en Ninomiyasan?
Los historiadores coinciden en que Nobunaga nunca tuvo la intención definitiva de establecer su cuartel en Ninomiyasan. El objetivo era crear una situación de presión que revelara la verdadera disposición de sus vasallos. Al provocar el descontento, pudo medir la lealtad y la resistencia de sus aliados.
Cuando la tensión alcanzó su punto máximo, Nobunaga presentó la decisión de mudar a Komakiyama como una “cambio por sugerencia de los vasallos”. De este modo, logró dos objetivos: evitar una rebelión potencial y reforzar la percepción de que escuchaba y respetaba las opiniones de sus subordinados.
Resultado y legado
En 1563 la mudanza a Komakiyama se completó. Desde esa posición, Nobunaga continuó su campaña y, cuatro años después, tomó el castillo de Inabayama, consolidando su dominio sobre Mino. Su capacidad para leer el sentir de sus vasallos y adaptar sus decisiones estratégicas lo convirtió en uno de los líderes más astutos del periodo Sengoku.
La historia de sus traslados demuestra que, más allá de la fuerza militar, la gestión política y la empatía con los subordinados fueron claves para su éxito.