La captura de Atahualpa por Francisco Pizarro (1532)
Francisco Pizarro capturó al emperador inca Atahualpa en 1532.
Emboscada en Cajamarca
En noviembre de 1532, Pizarro llegó a Cajamarca, donde Atahualpa y su ejército estaban acampados. A pesar de estar en inferioridad numérica, el conquistador ideó un plan para engañar y capturar al monarca.
Invitación a Cajamarca
Pizarro envió emisarios para invitar a Atahualpa a una reunión bajo el pretexto de negociar la paz y forjar una alianza. Aunque algunos de sus generales le advirtieron, el inca aceptó el encuentro.
Ataque sorpresivo
El 16 de noviembre de 1532, al entrar Atahualpa en la plaza central de Cajamarca con su comitiva, las tropas españolas, bajo el mando de Pizarro, lanzaron un ataque repentino. Los incas fueron sorprendidos y no pudieron hacer frente a la caballería y las armas de fuego españolas.
Captura del emperador
En medio del caos, Pizarro se acercó y tomó a Atahualpa del brazo, arrestándolo. Los españoles masacraron a miles de guerreros incas desarmados.
Rehén y rescate
Atahualpa quedó como rehén y ofreció un rescate colosal de oro y plata, llenando una sala entera con metales preciosos. Aunque los españoles recibieron el rescate, temieron que el inca recuperara el poder y decidieron juzgarlo.
Juicio y ejecución
Se celebró un juicio espectáculo con cargos falsos de asesinato, idolatría y rebelión contra la corona española. Cumplido el rescate, Atahualpa fue declarado culpable y sentenciado a muerte. El 29 de agosto de 1533 fue ejecutado mediante garrote.
La captura de Atahualpa y la caída del Imperio Inca marcaron un punto de inflexión decisivo en la conquista española del Perú y abrieron el camino a la dominación europea en Sudamérica.