El presidente Richard Nixon impulsó una política de acercamiento a la República Popular China por varias razones interrelacionadas.
Estrategia de la Guerra Fría
En el contexto de la rivalidad global con la Unión Soviética, China surgió como un posible contrapeso al poder comunista soviético. Nixon consideró que una relación más cercana con Pekín ayudaría a contener la influencia soviética en Asia.
Intereses económicos
China representaba un mercado enorme y potencialmente lucrativo para los productos y servicios estadounidenses. Mejorar los lazos comerciales prometía dinamizar la economía de EE. UU. y generar empleo.
Reducción de tensiones en Asia
Los enfrentamientos indirectos entre EE. UU. y China durante la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam habían elevado el riesgo de conflicto. Nixon creía que el acercamiento disminuiría la hostilidad en la región y evitaría nuevas confrontaciones.
Política interna
En medio de una fuerte oposición doméstica a la guerra de Vietnam, Nixon buscó reforzar su apoyo popular. Un avance diplomático con China también le ofrecía la oportunidad de dejar un legado histórico.
Resultado histórico
Estos objetivos culminaron en la histórica visita de Nixon a China en febrero de 1972, que dio origen al Comunicado de Shanghái y marcó el inicio de una nueva era de cooperación bilateral.