Recursos económicos
Los militaristas japoneses necesitaban asegurar el acceso a materias primas como petróleo, carbón y mineral de hierro, fundamentales para la industrialización y la expansión del aparato militar.
Expansión imperial
Su objetivo era ampliar el territorio japonés, sobre todo en Asia, para controlar recursos, imponer su dominio regional y cumplir con la agenda expansionista del régimen.
Mayor influencia política
El alto mando militar pretendía reconfigurar el orden internacional, posicionando a Japón como una potencia mundial que desafiara la hegemonía occidental y liderara la "Esfera de la Gran Asia Oriental" bajo su control.
Seguridad y defensa
Consideraban que la adquisición de territorios estratégicos era la mejor forma de proteger a Japón de supuestas amenazas, particularmente de potencias occidentales y vecinos regionales.
Ideología nacionalista
Muchos militares abrazaban una visión ultranacionalista que exaltaba la superioridad cultural y racial japonesa, legitimando así sus políticas agresivas y expansionistas.
Militarismo y supremacía
El ejército ejercía una influencia desmedida en el gobierno y la sociedad, promoviendo el uso de la fuerza militar y la conquista como medios principales para alcanzar sus metas.