La región de Bahlik, situada al noroeste de la India y extendida hasta el norte de Afganistán, Turkmenistán y Uzbekistán, quedó bajo dominio griego tras la invasión de Alejandro Magno. Esta zona, conocida como Bactria, se convirtió en el primer Estado budista de Asia Central, una decisión política que marcó el inicio de la expansión del budismo en la zona. Durante el reinado de Ashoka, varios reinos de la actual Pakistán y Afganistán adoptaron el budismo como religión oficial o lo patrocinaron, y numerosos hindúes también se convirtieron.
Dominio greco‑bactriano y patrocinio budista
El Estado greco‑bactriano fue fundado por Divodatta I (245‑230 a.C.). Su sucesor, Demetrio, era yerno del nieto de Seleuco y descendiente de Chandragupta Maurya. No se sabe con certeza si Demetrio era budista, pero sí apoyó al budismo y, según la tradición, fundó la ciudad de Termiz y su monasterio.
Más tarde, Minandro, otro gobernante griego de Bahlik, intentó reproducir la obra de Demetrio. Aprovechando la debilidad del reino de Magadha, buscó conquistar territorios al sur del Indo con el apoyo de budistas del noroeste de la India. Sin embargo, la llegada al poder de Pushyamitra Shunga detuvo su avance, obligándolo a retroceder a Bactria. Así surgió el término «greco‑bactrianos budistas», responsables de difundir el budismo por Asia Central y, indirectamente, en el mundo helénico.
El poder kushan sobre el reino greco‑bactriano
En 135 a.C. los kushanes ocuparon las montañas del Hindu Kush y la zona del río Amu Daria (actual Vaksh). Tras la invasión de Alejandro en el 327 a.C., los griegos habían llamado a esta región Bactria.
Los kushanes, liderados por Kujula Kadphises (30‑80 d.C.), derrotaron a los griegos y a los shakas, incorporando los reinos de Kapisha y Gandhara. Kapisha, con su capital homónima, se encontraba a unos 80 km al norte de Kabul.
Difusión del budismo bajo los kushanes
Kujula Kadphises, conocido en sánscrito como Gujra Kapisha, era inicialmente shaivita, pero mostró una política de tolerancia religiosa, patrocinando a griegos, budistas y zoroastrianos. Tras 350 años de dominio griego, la cultura helénica influyó en la lengua, la vestimenta y la religión kushana.
Su nieto, Bhima Kapisha, también era shaivita; su hijo Kanishka (siglo II d.C.) adoptó el budismo siguiendo la línea de Minandro y gobernó territorios que abarcaron el actual Pakistán, Afganistán, Asia Central, Xinjiang y partes del noroeste de la India.
El papel de los sasánidas kshatriyas de Irán
En el siglo III, los sasánidas, defensores del zoroastrismo, derrotaron a los kushanes y tomaron el control de Bahlik. Inicialmente persiguieron a los budistas, pero pronto financiaron la construcción de monasterios y de enormes estatuas en las colinas de Bamiyán, donde el sincretismo dio origen a la deidad «Buddha‑Majda», paralela a Ahura‑Mazda.
La expansión budista bajo los hunos
En el siglo V los hunos, de habla sánscrita‑turca, establecieron un vasto imperio que se extendía desde el Mar Caspio hasta Kashgar y desde el Mar de Aral hasta el Sind de la India. Aunque no alteraron significativamente los reinos budistas de Sogdiana, protegieron el budismo y fundaron templos, facilitando su llegada al Valle del Tarim en China. Los reinos de Khotán, Yarkand y Kashgar ya eran budistas y florecieron gracias a la Ruta de la Seda.
Los hunos orientales y el budismo turco
Fuentes chinas indican que los turcos y tártaros descendían de los hunos orientales, conocidos como Ashvasena. En el 570 d.C., el caudillo turco Toba Khan adoptó el budismo, construyendo numerosos stupas y monasterios. Posteriormente, Dalobyan fundó el estado de los turcos occidentales, que también preservó y desarrolló la tradición budista en la región.
Samarkand, la antigua ciudad de Markandeya
Según el historiador griego Orion, Markand era la capital de Sagadiana y corresponde a la actual Samarkand. El nombre original, Markandeya, proviene del ashram del sabio Markandeya. Antes de la conquista musulmana, Samarkand era una ciudad budista cuyo último rey budista dio lugar al actual mausoleo de Timur.
Inscripciones en el mausoleo revelan el símbolo de un león coronado por un disco solar, emblema de los antiguos monarcas indios, lo que sugiere una continuidad de la tradición kshatriya hindú en la arquitectura local.
El león‑solar, llamado aquí "Suryashardul", combina los dioses sol y león, reforzando la idea de que la zona fue inicialmente hinduista antes de volverse budista.
Sitios hindú‑budistas de Asia Central
En Uzbekistán existen recorridos turísticos de 11‑12 días que siguen la ruta budista: Tashkent – Termiz – Samarkand – Bujará – Jiva – Nukus. Para visitar estos lugares es necesario obtener permiso del gobierno uzbeko con al menos 15 días de antelación.
Kara‑Tepe
Kara‑Tepe, situada al noroeste de la antigua ciudad de Termiz, alberga varios templos y monasterios del siglo II d.C. o anteriores. Fue un importante centro budista hasta el siglo VI, cuando los invasores árabes lo destruyeron. Excavaciones rusas revelaron una gran variedad de vihāras, cuevas, salas de audiencia y pinturas que combinan iconografía india y griega.
Se hallaron inscripciones en varios sistemas de escritura (kushano‑griego, brahmí, kharosthi, iraní y arameo) y estatuas budistas de estilo indio.
Fayaz‑Tepe, Termiz
Descubierto en 1963, este complejo budista presenta una arquitectura en forma de U con salas, verandas y un dagobá central. Las estatuas de Buda, talladas en piedra caliza y recubiertas de oro, se exhiben hoy en el Museo Estatal de Historia de Uzbekistán.
Junto al templo se encontró un dagobá de diez metros de altura y otro menor de tres metros, datado en el siglo I d.C.
Gyaur‑Kala – La fortaleza de los infieles
Ubicada en Karakalpakistán (actual Nukus), Gyaur‑Kala fue una fortaleza del siglo IV con muros de diez metros de altura y dos pequeñas estructuras adyacentes, una de ellas un templo. Su nombre árabe significa «fortaleza de los dioses».
La Fortaleza del «Ram Perdido»
Descubierta en 1938, esta fortaleza circular posee un recinto interno y ha rendido miles de piezas de cerámica y armas de bronce. Los arqueólogos la consideran el vestigio más antiguo de la antigua región de Khorasan.
Las excavaciones revelaron dos niveles de construcción, uno del siglo I y otro entre los siglos III‑IV d.C., con un templo dedicado a la diosa del río Anahita y otro al dios solar, cuya iconografía sugiere una posible identificación con los mitos hindúes de Rama y Sita.
Otros sitios hindú‑budistas
En el Turquestán chino se halló una cueva en Oldenburg con mil estatuas budistas y pinturas que representan deidades védicas. En la zona de Vakhsh, cerca de Kurgan‑Tube, se encontró un monasterio con una enorme estatua que podría representar a Bheema. En Turkmenistán, en el pueblo de Merve, se descubrió un templo con un gran Buda de barro destruido durante la invasión islámica. En la localidad uzbeka de Kuva, se encontró una estatua con un tercer ojo que algunos arqueólogos interpretan como una fusión entre Buda y Shiva.