Una de las principales consecuencias de la conquista mongola en las regiones musulmanas fue la devastación de importantes centros de aprendizaje y conocimiento del mundo islámico.
Se destruyeron numerosas bibliotecas y madrasas (escuelas islámicas), y muchos eruditos e intelectuales fueron asesinados o esclavizados. Esta destrucción provocó una pérdida considerable de la erudición islámica y del saber científico, además de interrumpir gravemente el sistema educativo de la comunidad musulmana.