Antecedentes
Desde su fundación, Estados Unidos estuvo dividido por la cuestión de la esclavitud. Los estados del Norte, cada vez más industrializados, se oponían a la práctica, mientras que los del Sur dependían del trabajo esclavo para sostener sus economías agrícolas.
Intentos de compromiso
El primer gran acuerdo fue el Compromiso de Missouri de 1820, que admitió a Missouri como estado esclavista y a Maine como libre, manteniendo el equilibrio entre ambas facciones. Sin embargo, la solución resultó temporal.
Posteriormente, leyes como el Compromiso de 1850 y el Acta Kansas‑Nebraska de 1854, que introdujo la doctrina del "popular sovereignty", sólo avivaron la controversia, al permitir que los territorios decidieran su estatus esclavista.
El fallo Dred Scott de 1857, que negó la ciudadanía a los afroamericanos y declaró que el Congreso no podía prohibir la esclavitud en los territorios, profundizó la división.
Escalada de la tensión
Las crecientes disputas culminaron en la secesión de varios estados sureños en 1860‑61. El 12 de abril de 1861, las fuerzas confederadas bombardearon Fort Sumter en Carolina del Sur, desencadenando la Guerra Civil.
Desenlace y legado
Tras cuatro años de conflicto, la Unión salió victoriosa y, mediante la Decimotercera Enmienda (1865), abolió la esclavitud. Aunque la guerra resolvió la cuestión legal de la esclavitud, dejó heridas seccionales y tensiones sociales que perduraron durante décadas.