La decisión de Estados Unidos de participar en la Primera Guerra Mundial fue el resultado de una combinación de factores políticos, militares y económicos que, con el tiempo, fueron cambiando la opinión pública y obligando al gobierno a abandonar la neutralidad.
Guerra submarina sin restricciones
En 1915 Alemania adoptó una política de guerra submarina sin restricciones, conocida como la campaña de los U‑boat. La Armada alemana anunció que hundiría cualquier embarcación, incluso civiles, sin previo aviso en las aguas alrededor de Gran Bretaña y Francia. Esta estrategia amenazó directamente a los buques mercantes y a los viajeros estadounidenses, poniendo en riesgo sus intereses marítimos.
Hundimiento del Lusitania
El 7 de mayo de 1915 el submarino alemán U‑20 torpedeó al transatlántico británico Lusitania frente a la costa irlandesa. El ataque cobró más de 1 200 víctimas, entre ellas 128 ciudadanos norteamericanos. La tragedia provocó una ola de indignación en EE. UU. y aumentó la presión para que el país tomara medidas contra Alemania.
Telegrama Zimmermann
En enero de 1917 los británicos interceptaron y descifraron un telegrama enviado por el secretario de Relaciones Exteriores alemán, Arthur Zimmermann, dirigido al gobierno mexicano. En él se proponía una alianza germano‑mexicana contra Estados Unidos, prometiendo apoyo para la recuperación de Texas, Nuevo México y Arizona. La publicación del telegrama avivó el sentimiento antialemán y generó temores de una amenaza directa en el continente.
Vínculos económicos
Estados Unidos mantenía estrechos lazos comerciales con Gran Bretaña y Francia, sus principales socios durante el conflicto. Los Aliados dependían de suministros estadounidenses de alimentos, municiones y materias primas. Además, los préstamos estadounidenses a los Aliados crecían, lo que hacía que la victoria aliada fuera también un interés financiero para EE. UU.
Opinión pública
A medida que avanzaba la guerra, la opinión pública estadounidense se inclinó cada vez más hacia la intervención. Los crímenes de guerra alemanes, como el uso de gas venenoso y los ataques a civiles, alimentaron la ira popular. El hundimiento del Lusitania y el telegrama Zimmermann reforzaron esta tendencia.
Aprobación del Congreso
El 2 de abril de 1917 el presidente Woodrow Wilson solicitó al Congreso que declarara la guerra contra Alemania, argumentando que la neutralidad era insostenible ante la agresión alemana. El 6 de abril de 1917 el Congreso aprobó la declaración, sellando la entrada oficial de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.