La dinastía Estuardo perdió su dominio en Inglaterra, Escocia e Irlanda por una combinación de causas políticas, religiosas y económicas. A continuación se describen los factores principales.
1. Políticas religiosas
Los monarcas estuardo defendían el derecho divino de los reyes y mostraban una marcada simpatía por el catolicismo, lo que los puso en conflicto con la mayoría protestante. Sus intentos de imponer prácticas católicas —como nombrar consejeros católicos y perseguir a disidentes protestantes— generaron resentimiento y tensiones crecientes.
2. Gobierno arbitrario
Los Estuardo creían en la monarquía absoluta y a menudo ignoraban los límites constitucionales. Pasaban por alto al Parlamento, gobernaban mediante proclamas y detenciones arbitrarias, y vulneraban los derechos legales y de propiedad de sus súbditos. Esta forma de ejercer el poder erosionó la confianza de nobles, terratenientes y comerciantes.
3. Mala gestión financiera
El estilo de vida lujoso de la corte y la escasez de ingresos tradicionales provocaron crisis financieras crónicas. Los intentos de obtener recursos mediante impuestos impopulares y otras medidas gravosas, sumados a la falta de soluciones a los problemas económicos, alimentaron un amplio descontento.
4. Desconfianza y conflicto con el Parlamento
La relación entre los monarcas estuardo y el Parlamento fue constante fuente de fricción. Mientras el Parlamento defendía sus prerrogativas y buscaba limitar el poder del rey, los Estuardo intentaban eludir o manipular la asamblea, lo que profundizó la ruptura entre ambas instituciones.
5. Guerra Civil inglesa
Estas tensiones culminaron en la Guerra Civil (1642‑1651), enfrentando a los realistas de Carlos I contra los parlamentarios liderados por Oliver Cromwell. La victoria parlamentaria llevó a la ejecución de Carlos I en 1649, al establecimiento de la Commonwealth y, tras varios años, a la Restauración monárquica en 1660.
6. Revolución Gloriosa
Aun después de la Restauración, las fricciones persistieron. Las inclinaciones católicas de Jacobo II y sus intentos de promover la tolerancia religiosa despertaron temores de un retorno católico. En 1688, la Revolución Gloriosa depuso a Jacobo y colocó en el trono a su hija María y a Guillermo de Orange, bajo un marco constitucional que limitaba el poder real.
7. Rebeliones jacobitas
La caída de Jacobo II originó el movimiento jacobita, que buscaba reinstaurar a la dinastía Estuardo. A lo largo de finales del siglo XVII y principios del XVIII se produjeron varias sublevaciones, pero ninguna logró restablecer el dominio estuardo.
En conjunto, los conflictos religiosos, el autoritarismo, la mala gestión económica, la rivalidad con el Parlamento, la Guerra Civil, la Revolución Gloriosa y el fracaso de los jacobitas provocaron el declive del poder estuardo y la transición hacia una monarquía constitucional y representativa en Gran Bretaña.