Ocupación soviética de Europa del Este
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, las tropas soviéticas controlaron la mayor parte de Europa del Este. Stalin estableció gobiernos comunistas en Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Alemania Oriental.
Estados Unidos y sus aliados percibieron esta expansión como una amenaza directa a la estabilidad de Europa Occidental. Temían que el comunismo se propagara más allá del Bloque del Este, lo que intensificó las tensiones diplomáticas y marcó el inicio de la Guerra Fría.
El discurso de Winston Churchill en 1946, en el que habló del «telón de acero», consolidó la percepción de una división ideológica que definiría la política mundial durante las próximas décadas.