1. Autoritarismo
La Unión Soviética era un estado unipartidista gobernado por el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Este partido controlaba la vida política, económica y cultural, sin libertad de expresión, reunión ni religión.
2. Ineficiencia económica
El modelo de planificación central mostraba graves fallos: escasez de productos básicos, excedentes de otros y una corrupción extendida, ya que funcionarios del partido solían aprovechar su posición para beneficio personal.
3. Violaciones de derechos humanos
El régimen soviético perpetró arrestos masivos, deportaciones y ejecuciones. Las purgas estalinistas de los años 30 provocaron la muerte de millones y el envío de innumerables personas a los campos de trabajo del Gulag.
4. Imperialismo
Tras la Segunda Guerra Mundial, la URSS incorporó a su esfera a países como Estonia, Letonia, Lituania, Ucrania y Bielorrusia, impidiéndoles la autodeterminación y suprimiendo sus culturas nacionales.
5. Destrucción ambiental
La rápida industrialización provocó la deforestación, la contaminación del aire y del agua, y la degradación del suelo en gran parte del territorio soviético.
6. Falta de democracia
No existían elecciones libres ni competitivas; la población no tenía voz en la toma de decisiones del Estado.
7. Persecución religiosa
El Estado soviético reprimía la práctica religiosa; muchos líderes religiosos fueron encarcelados o ejecutados.
8. Desigualdad social
Mientras la élite del partido y el alto mando militar disfrutaban de lujos, la mayoría de los ciudadanos vivían con dificultades económicas.
9. Ausencia de libertad de expresión
Cualquier crítica al gobierno podía ser castigada severamente, lo que impedía el debate abierto.
10. Restricción de la movilidad
Los ciudadanos no podían desplazarse libremente dentro del país ni salir al exterior sin autorización del Estado.