Servicio doméstico
Muchos esclavos trabajaban como sirvientes en hogares otomanos, realizando tareas de cocina, limpieza, lavandería y cuidado de los niños. Tanto hombres como mujeres podían desempeñar estas funciones.
Cargos administrativos
Algunos esclavos dotados de inteligencia recibían educación y ocupaban puestos como secretarios, contadores o administradores en oficinas gubernamentales y empresas privadas.
Servicio militar
Los otomanos empleaban esclavos en sus unidades de élite, los jenízaros. Estos jóvenes, capturados entre familias cristianas de los Balcanes y Anatolia, se convertían al islam y recibían entrenamiento militar intensivo, convirtiéndose en una fuerza disciplinada y valiente.
Trabajo agrícola
En las extensas fincas (timar y çiftlik), los esclavos laboraban en campos, huertos y viñedos, cultivando cosechas y cuidando el ganado.
Artesanos y oficios
Varios esclavos eran formados como carpinteros, albañiles, herreros o tejedores, contribuyendo al desarrollo económico del imperio.
Concubinato
Las esclavas podían servir como concubinas en los hogares de la élite, a veces dando a luz a hijos que podían ser reconocidos como herederos legítimos.
Eunucos
Los esclavos varones castrados trabajaban como eunucos en el harén imperial y en otras residencias donde se mantenía la segregación de mujeres, encargándose de su vigilancia y atención.
El trato recibido por los esclavos variaba según su origen, habilidades y el propietario. Algunos gozaban de condiciones relativamente favorables y posibilidades de ascenso, mientras que otros sufrían abusos. La esclavitud fue abolida en el Imperio Otomano a finales del siglo XIX.