Terreno
La cueva se encuentra en la ladera oeste de una pequeña montaña kárstica, en una zona de llanuras que alternan con la cadena montañosa de Lukdot. Forma parte del continuo de la cordillera Tanaosri, al oeste del sitio arqueológico y de la provincia de Phetchaburi.
Condición General
El entorno exterior está cubierto de bosque denso. La boca de la cueva mide aproximadamente 1 m de ancho y está orientada al sur. El interior se extiende unos 50 m de profundidad; una gran abertura provocada por una explosión permite la entrada de luz, aunque también ha provocado la caída de numerosas rocas al suelo.
En la zona sur de la primera cámara se observan manchas de excremento de murciélago de unos 1,5 m de profundidad. Al este de esta cámara se halla una segunda cámara, de forma alargada (orientada norte‑sur), con 6 m de ancho y 28 m de largo, lo que equivale a unos 108 m². La entrada de esta cámara está en el lado norte.
Altura sobre el nivel del mar
180 metros.
Cursos de agua cercanos
Huai Mae Phiang, Huai Phak, Huai Krasang y Huai Samrong.
Condiciones geológicas
La cueva Ban Nong Makha 4 es una de las formaciones kársticas de la zona, originada en el período Pérmico (aprox. 286‑245 M a.). El relieve de la zona combina llanuras onduladas con pequeñas montañas calizas, alimentadas por los arroyos mencionados.
Era arqueológica
Prehistoria, periodo Neolítico (aprox. 6 000‑4 000 años atrás, es decir, entre 3 500 y 1 500 a.C.).
Tipo de sitio arqueológico
Necrópolis.
Hallazgos arqueológicos
Las investigaciones de superficie realizadas en 2002 revelaron fragmentos de cerámica de arcilla y restos óseos humanos en una pequeña cámara interior. En la cámara principal, iluminada por la abertura, no se hallaron artefactos en la superficie.
Excavaciones del 20‑25 marzo 2002 alcanzaron una profundidad de unos 65 cm y recuperaron los siguientes materiales:
- Cerámica de arcilla: textura gruesa con granos de arena, moldeada a mano y cocida a baja temperatura. Presenta superficies lisas, algunas pulidas o ahumadas, decoradas con patrones de cuerda o incisiones verticales y estampados de madera.
- Fragmentos óseos humanos: huesos largos y planos, mayormente rotos.
- Restos óseos animales: huesos de murciélagos, aves de corral y tortugas.
- Conchas: pocos ejemplares de moluscos terrestres (caracoles univalvos) y de agua dulce (bivalvos tipo almeja).
Los arqueólogos interpretan que la zona de la cámara pequeña, sin luz natural, fue utilizada para rituales funerarios prehistóricos, probablemente vinculados a prácticas de cremación y ofrendas en vasijas de barro. La cámara grande, bien iluminada y ventilada, también pudo haber servido como espacio de actividad humana, aunque la intensa presencia de excremento de murciélago ha dificultado la conservación de evidencias.
Fuente: Pyung Wongnoi y Decha Sudsawat, 2004.