Descubrimientos arqueológicos

¿Por qué los arqueólogos tamizan la tierra con una criba durante una excavación?

Recuperar artefactos diminutos

En los yacimientos se encuentran pequeñas piezas como cuentas, herramientas, fragmentos de cerámica y otros restos que pueden pasar desapercibidos. Al pasar la tierra por una criba, esas piezas se retienen antes de que el suelo sea desechado. El tamaño de la malla puede ajustarse para focalizarse en los objetos de interés.

Separar los artefactos del sedimento

Los objetos culturales suelen mezclarse con arena, rocas y otros detritos. La criba permite separar los materiales arqueológicos del sedimento circundante, facilitando su identificación y recolección para su estudio posterior.

Preservar artefactos frágiles

Muchos hallazgos son delicados y pueden romperse si se manipulan sin cuidado. Tamizar la tierra suavemente ayuda a evitar daños y a conservar los objetos en buen estado.

Obtención de muestras de suelo

Los arqueólogos emplean cribas de diferentes tamaños para recoger muestras específicas de tierra. Estas muestras sirven para analizar la composición del suelo, detectar restos microscópicos como polen vegetal o extraer pequeños artefactos de forma más eficiente.

Información del matriz del suelo

El proceso de cribado también revela datos sobre la propia matriz del suelo. Cada capa o característica del terreno puede ofrecer pistas sobre actividades humanas pasadas, condiciones climáticas y procesos de deposición. Al examinar textura, color y composición del suelo, los investigadores reconstruyen la historia del sitio.

En resumen, tamizar la tierra con una criba permite a los arqueólogos recuperar, proteger y obtener información valiosa sobre artefactos diminutos, características del suelo y materiales significativos que contribuyen a comprender sociedades y culturas antiguas.