Después de dos horas junto al brillante Romain Duris, quien interpreta a un melancólico, decidido y algo brusco Gustave Eiffel en la cúspide de su carrera, y la enigmática Emma Mackey, que da vida a una fantasiosa y deslumbrante Adrienne Bourgès, me propuse volver a ese aspecto poco conocido de la vida del ingeniero: sus relaciones con las mujeres y su vida amorosa. La película "Eiffel", estrenada el 13 de octubre de 2021, destaca por sus imágenes impactantes, planos poéticos y actuaciones excelentes, pero toma libertades históricas muy evidentes y su guion peca de falta de profundidad.
Alice: los primeros amores de Gustave Eiffel
Gustave nació en 1832 en Dijon en una familia de comerciantes de madera. Su madre, Mélanie Eiffel (de origen Moneuse), dirigía el negocio familiar con mano de hierro y apenas tenía tiempo para su hijo. El padre, Alexandre Eiffel, ex‑húsares napoleónico, ayudaba a su esposa, pero fue la abuela materna quien crió al pequeño Gustave, en un ambiente rígido y poco afectivo.
Los veranos los pasaba en Gilly‑lès‑Citeaux con su tía Viard y su prima Alice, huérfana de nueve años. Juntos disfrutaban de paseos, pesca y la cosecha de uvas en Clos‑Vougeot. Gustave, que tenía cinco años más que Alice, vivía una intensa admiración por ella: le regalaba frutas, elogiaba sus rizos rubios y la acompañaba a trepar muros y tejados. En el verano de 1842, Alice sufrió una caída que le rompió la cadera; el accidente dejó a Gustave con la culpa de haberla impulsado a subir.
El suceso marcó el fin de su infancia y avivó su deseo de protegerla. Años después, en 1848, Alice se casó con el profesor Émile Amiel, mientras Gustave, tras reprobar la École Polytechnique, ingresó a la École Centrale y se dedicó a la metalurgia. Nunca volvió a verla, aunque mantuvo numerosos contactos con mujeres hasta que conoció a Adrienne Bourgès.
Adrienne Bourgès: un amor frustrado
En 1858, mientras dirigía la construcción de un puente ferroviario de 510 m en Burdeos, Gustave conoció a Adrienne, la hija menor de un acaudalado comerciante local. Él tenía 28 años; ella, 18. La familia la describía como inteligente, amable, honesta y de gran belleza. En octubre de 1860 el matrimonio parecía inminente, pero el 13 de noviembre de ese mismo año el padre de Adrienne le informó a Eiffel que la boda estaba cancelada. Las razones nunca quedaron claras: la madre de Adrienne se oponía, o tal vez los hermanos mayores temían la competencia.
Desilusionado, Eiffel buscó consuelo en su trabajo y, según sus propias palabras, llegó a robar una fotografía de Adrienne para conservarla como recuerdo. El rechazo dejó una herida que, según sugiere la película, podría haber influido en la concepción de la Torre Eiffel años después.
La Torre Eiffel: ¿un monumento del amor?
La hipótesis de la película de que la Torre surgió como tributo a Adrienne es romántica, pero históricamente la forma A‑de la torre fue propuesta por los ingenieros Maurice Koechlin y Émile Nouguier, y luego remodelada por el arquitecto Stephen Sauvestre. Eiffel, inicialmente escéptico, revisó el proyecto y, tras superar la feroz oposición parisina, obtuvo el apoyo del ministro de Comercio e Industria y del Ayuntamiento de París, logrando la inauguración en la Exposición Universal de 1889.
Marguerite: la esposa razonable
En enero de 1862, cansado de sus fracasos sentimentales, Eiffel buscó una esposa que le asegurara descendencia y estabilidad. Su madre encontró a Marie Gaudelet, de 17 años, quien se convirtió en Marguerite tras su boda el 8 de julio de 1862 en Dijon. Con ella tuvo cinco hijos: Claire (1863), Laure (1864), Édouard (1866), Valentine (1870) y Albert (1873).
La familia se estableció en Levallois‑Perret y pasaba los veranos en Marnes‑la‑Coquette. En 1877, Marguerite enfermó gravemente de bronquitis y falleció el 7‑8 de septiembre de ese año, dejando a Eiffel devastado.
Claire Eiffel: la hija amada
Tras la muerte de su esposa, Eiffel encontró consuelo y apoyo en su hija mayor, Claire. Desde niña mostró una admiración profunda por su padre, y a los 14 años ya asumió responsabilidades en el hogar. En 1877 acompañó a su padre a Portugal, donde quedó fascinada por sus obras.
En 1884 Eiffel organizó el matrimonio de Claire con el ingeniero Adolphe Salles, bajo la condición de que el joven conviviera con él. La pareja se mudó al elegante hotel familiar en la rue Rabelais y participó activamente en los eventos sociales y profesionales de su padre. Claire se convirtió en una colaboradora esencial, asistiendo a su padre en la oficina de la Torre Eiffel y ofreciendo consejos que él valoraba enormemente.
Gustave describió a Claire como "el verdadero modelo de mujer" por su inteligencia, bondad y sentido práctico, llegando a dedicarle palabras elogiosas en su 90.º cumpleaños.
Legado y últimos años
Tras la inauguración de la Torre, Eiffel recibió honores internacionales y adquirió una gran fortuna, invirtiendo en muebles, pinturas, villas y joyas. Sin embargo, su vínculo con Claire siguió siendo el eje emocional de su vida. En junio de 1923 sufrió un derrame cerebral y falleció el 27 de diciembre del mismo año. Claire heredó gran parte de su patrimonio, pero también perdió a su esposo Adolphe, fallecido dos días antes que su padre.
La película "Eiffel" muestra la cercanía entre padre e hija, pero se enfoca más en una ficción romántica que en la verdadera historia filial que marcó la vida del ingeniero.
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📚 Fuentes: "The Real Life of Gustave Eiffel" de Christine Kerdellant; "Michel Carmona's Eiffel"; "A love of the Eiffel Tower"; "Gustave Eiffel, the iron man" en France Culture.