El caso del inspector ferroviario
Vallabhbhai Patel ejercía como abogado en la corte de Borsad, donde a menudo se enfrentaba a casos fabricados por la administración británica. Un inspector de ferrocarril tuvo un enfrentamiento con un oficial inglés, y el oficial lo incriminó falsamente por robo, presentando testigos falsos.
El inspector contrató a Patel como su defensor. Al estudiar el expediente, Patel comprendió que el oficial había tendido una trampa tan sólida que sería imposible liberar a su cliente mediante los argumentos habituales.
Estrategia ingeniosa
Para contrarrestar la acusación, Patel ideó una táctica basada en la mentira del propio acusador. Le indicó al inspector que, el día de la audiencia, admitiera su error ante el oficial fuera del juzgado y le pidiera que le entregara el documento que había usado como prueba.
El oficial, confiado, aceptó y entregó el papel. En la audiencia, el abogado británico presentó ese mismo documento ante el magistrado, alegando que el inspector era un ladrón habitual condenado previamente.
La revelación en el tribunal
Cuando el magistrado preguntó al inspector sobre el papel, éste respondió que su abogado se encargaría. Patel tomó el documento y, frente al juez, leyó en voz alta: «En este escrito se afirma que, hace treinta años, mi cliente fue condenado por robo. Sin embargo, la edad actual del inspector es exactamente treinta años.»
De esa forma quedó claro que el documento era una falsificación: si la condena había ocurrido hace treinta años, el inspector habría sido condenado al nacer. El magistrado reconoció la inconsistencia y absolvió al inspector de los cargos.
Este tipo de maniobras judiciales no era habitual durante el dominio británico, pero algunos abogados recurrieron a estrategias tan ingeniosas cuando la situación lo exigía.