Contexto histórico
Enrique VIII (1491‑1547) reinó sobre Inglaterra en una época de intensos conflictos religiosos y políticos, similares a los que vivían sus contemporáneos Carlos V y Francisco I.
Política exterior
Aunque Inglaterra participó escasamente en la rivalidad entre Francia y el Sacro Imperio, Enrique dirigió varias campañas militares contra Francia y Escocia para proteger la integridad del reino y conseguir nuevos territorios.
Crisis internas
El monarca enfrentó tres grandes desafíos dentro de sus fronteras:
- Religioso: la difusión del protestantismo y la ruptura con Roma.
- Financiero: el agotamiento de la hacienda real debido a lujosos eventos cortesanos.
- Político: las intrigas de las poderosas familias de la corte.
Ruptura con la Iglesia católica
Aunque inicialmente católico, Enrique se vio obligado a separarse de Roma cuando el Papa Clemente VII rechazó anular su matrimonio con Catalina de Aragón, quien había dado a luz a María Tudor pero no a un heredero varón.
Este conflicto condujo a la creación de la Iglesia de Inglaterra en 1534, con Enrique como su supremo gobernador.
Los seis matrimonios
En su afán por asegurar un heredero varón, Enrique contrajo seis matrimonios:
- Catalina de Aragón (divorcio 1533).
- Ana Bolena (casada 1533, ejecutada 1536). De su unión nació Isabel I, una de las monarcas más destacadas de la historia inglesa.
- Juana Seymour (casada 1536, falleció 1537 tras dar a luz a Eduardo VI).
- Ana de Cleves (casada 1540, anulación inmediata).
- Catarina Howard (casada 1540, ejecutada 1542).
- Catarina Parr (casada 1543, sobrevivió al rey).
Legado
El reinado de Enrique VIII dejó una profunda huella en la historia inglesa: consolidó la autoridad real, estableció la Iglesia anglicana y, a través de sus hijos, sentó las bases para la era isabelina.

Estado: Rey de Inglaterra