Figuras Históricas

Atahualpa: el último inca y su enfrentamiento con los españoles

Orígenes y primeros años

Atahualpa, hijo del inca Huayna Capac, nació en Cuzco aunque su linaje provenía de Quito. Gracias a sus raíces en el norte disfrutó del apoyo de los pueblos cayambes, carangues, pastores y de los mitmas que habitaban la zona de Quito y Carangue.

Guerra civil contra Huáscar

Al fallecer su padre, Atahualpa no acompañó el féretro imperial a Cuzco, lo que irritó a su hermano Huáscar. Tampoco asistió a la ceremonia de vasallaje, enviando en su lugar emisarios con ofrendas. Al considerarse una rebeldía, Huáscar ordenó la muerte de los mensajeros, aunque algunos fueron liberados tras ser mutilados, lo que desencadenó la guerra civil.

Los cañaris se alzaron del lado de Huáscar y se libró la primera batalla cerca de Tumipampa, donde Atahualpa fue capturado pero escapó gracias a la intervención de la misteriosa Quella, quien le introdujo una palanca para romper la celda. La hazaña quedó mitificada como una ayuda divina que lo transformó en serpiente (amaru), aumentando su prestigio ante la nobleza cusqueña.

Los combates continuaron en Riobamba y Ambato, donde las fuerzas de Atahualpa triunfaron y capturaron a Atoe, hermano de Huáscar, y a Ulco Colla, a quienes mató brutalmente. De la calavera de Atoe hizo un vaso dorado y de su piel tambores. Tras estas victorias, Atahualpa eligió Tumipampa como capital provisional, tomó la banda real y se proclamó inca.

Huáscar, apoyado por contingentes del Collao, Canchis, Canas y Charcas, envió a su hermano Huanca Auqui contra Tumipampa, mientras Atahualpa avanzaba hacia Cuzco.

Campañas hacia el sur

Atahualpa llegó a Huamachuco, destruyó el templo de Catequil y ejecutó al sacerdote que había predicho su derrota. Desde allí envió un ejército contra los chachapoyas y, al recibir noticias de hombres extraños provenientes del mar, delegó el mando a Quizquiz y Chalcuchimac para proseguir la marcha hacia la capital imperial.

Las tropas atahualpistas conquistaron Cochagailla, Pumpu y Jauja. Ante la serie de derrotas, Huáscar organizó un tercer ejército de 30 000 hombres del Contisuyo; Atahualpa tomó el mando y la batalla decisiva se libró en los alrededores de Huánuco Pampa, donde la fuerza cusqueña fue aniquilada y Huáscar capturado.

Atahualpa, que se encontraba en Huamachuco, celebró la victoria pero no se dirigió a Cuzco; ordenó que Huáscar fuera llevado a Cajamarca para esperar la llegada de los extranjeros que acababan de entrar en su territorio.

Encuentro con los españoles

El 15 de noviembre de 1532, Atahualpa se hallaba en los baños termales de Pultamarca cuando recibió a la comitiva encabezada por Hernando de Soto, a quien trató con frialdad, prefiriendo a Hernando Pizarro, hermano del jefe de la expedición. Tras una tensa interacción, el fraile dominico Vicente Valverde intentó capturar pacíficamente al inca, entregándole una Biblia que Atahualpa arrojó al suelo, desencadenando el ataque español en la plaza.

Francisco Pizarro tomó prisionero a Atahualpa y le ofreció la vida a cambio de llenar una habitación con oro y plata. El inca aceptó y ordenó reunir el tesoro de los confines del imperio. Mientras tanto, su hermano Huáscar, prisionero de los españoles, intentó negociar un mayor botín; Atahualpa, temeroso de una alianza entre ambos, ordenó su ejecución en secreto.

Captura, juicio y muerte

Con la llegada de la expedición de Diego Almagro, surgieron presiones para asesinar a Atahualpa, alegando que los indígenas se levantarían en su defensa. Sólo Hernando de Soto y Hernando Pizarro defendieron enviarlo a España; ambos fueron destituidos. Se le acusó de asesinar a su hermano y de conspirar contra los españoles. Tras un juicio simulado, fue condenado a la hoguera, pero al aceptar el bautismo la pena se cambió por la ejecución con garrote.

Atahualpa fue atado a una silla, rodeado de un garrote y, mientras lloraba, entregó a sus hijos a Pizarro. El fraile Valverde le instó a olvidar a sus hijos y convertirse al cristianismo; el inca, con las manos, mostró la estatura de sus hijos antes de morir el 26 de julio de 1533. Fue sepultado al día siguiente en la iglesia católica construida en Cajamarca; pocos días después su cuerpo fue trasladado misteriosamente al norte, a la región donde había pasado gran parte de su vida.

Legado

La figura de Atahualpa sigue siendo símbolo de resistencia y tragedia en la historia del Perú, representando el último intento de un imperio milenario por preservar su autonomía frente a la conquista española.