Contexto y descontento
En los años previos a 1917, la población rusa estaba exhausta por la participación en la Primera Guerra Mundial, la escasez de alimentos y la creciente percepción de la incompetencia de Nicolás II. Las protestas se volvieron habituales en las ciudades.
La Revolución de Febrero
El 25 de febrero de 1917 (8 de marzo del calendario gregoriano) estalló una gran manifestación en San Petersburgo que marcó el inicio de la Revolución de Febrero. Obreros y soldados se unieron exigiendo la abdicación del zar.
Apoyo del ejército a los revolucionarios
Los soldados del guarnición de Petrogrado se negaron a reprimir las protestas y, en cambio, respaldaron a los manifestantes. Esta ruptura del control militar fue un golpe decisivo a la autoridad de Nicolás II.
El Gobierno provisional
Tras la revolución, la Duma formó un Gobierno provisional con la intención de iniciar reformas democráticas y persuadir al zar para que abdicara voluntariamente, evitando una mayor violencia.
La abdicación de Nicolás II
Presionado y sin opciones, Nicolás II firmó su abdicación el 2 de marzo (15 de marzo gregoriano). El trono fue ofrecido a su hermano, el gran duque Miguel Alexandrovich, quien lo rechazó al no contar con un mandato popular.
Consecuencias
La renuncia del zar desencadenó el colapso del Imperio ruso y abrió paso al surgimiento del Estado socialista. Sentó las bases para que los bolcheviques, liderados por Lenin, tomaran el poder en la Revolución de Octubre del mismo año.
Estos acontecimientos transformaron no solo a Rusia, sino también la política mundial, la ideología y las relaciones internacionales del siglo XX.