Franklin D. Roosevelt jugó un papel decisivo en la Segunda Guerra Mundial, tanto en el ámbito interno como internacional.
Acción interna
Roosevelt sacó a Estados Unidos de la Gran Depresión y preparó al país para el conflicto. Incrementó el gasto en defensa, creó el programa de “Lend‑Lease” para suministrar material bélico a los Aliados y movilizó la economía nacional hacia la producción militar.
Acción internacional
Como líder de la coalición aliada (Reino Unido, Unión Soviética y China), participó en conferencias clave —Casablanca, Teherán y Yalta— donde se coordinó la estrategia conjunta y se sentaron las bases del orden mundial posterior.
También impulsó la Declaración del Atlántico, que definió los principios de libertad y autogobierno que guiarían la posguerra.
Ejemplos concretos
- Respuesta al ataque a Pearl Harbor. Tras el ataque japonés del 7 de diciembre de 1941, Roosevelt solicitó al Congreso la declaración de guerra, involucrando a EE. UU. en el conflicto.
- Programa Lend‑Lease. Permitió que Reino Unido, Unión Soviética y China recibieran armas, aviones y alimentos sin pago inmediato, fortaleciendo la capacidad bélica aliada.
- Conferencias internacionales. En Casablanca (1943) se acordó la exigencia de una rendición incondicional del Eje; en Teherán (1943) se planificó la invasión de Normandía; en Yalta (1945) se discutió el futuro de Europa y la creación de la ONU.
- Decisiones diplomáticas. Roosevelt jugó un papel crucial en la negociación del acuerdo de Bretton Woods y en la fundación de la Organización de las Naciones Unidas.
- Inspiración y liderazgo. Su carisma y habilidades oratorias motivaron al pueblo estadounidense y a sus aliados a luchar por la libertad y la democracia.
El legado de Franklin D. Roosevelt perdura: su liderazgo fue fundamental para la victoria aliada y para la construcción de un orden internacional que ha contribuido a la paz durante más de siete décadas.