Pregunta 1
«El trono real no es el trono de un hombre, sino el trono de Dios mismo. Los reyes son dioses y participan de alguna forma en la independencia divina. El rey ve más lejos y más alto; debe creerse que ve mejor...»
(Jacques Bossuet)
Estas afirmaciones de Bossuet se refieren al contexto:
- Del siglo XII en Francia, cuando se produjo una profunda ruptura entre Iglesia y Estado porque el Papa quería ejercer poder monárquico como representante de Dios.
- Del siglo X en Inglaterra, donde la Iglesia Católica actuaba en total acuerdo con la nobleza feudal.
- Del siglo XVIII en Inglaterra, cuando se desarrolló la concepción ilustrada del gobierno.
- Del siglo XVII en Francia, época en la que se consolidaron las monarquías nacionales.
- Del siglo XVI en España, en el momento de la unión de los reinos de Aragón y Castilla.
Respuesta: D. Las normas jurídicas del siglo XVII buscaban legitimar la actuación de las coronas y estructurar este nuevo poder institucional; el recurso al carácter divino de la monarquía reforzaba esa legitimación.
Pregunta 2
Desde el siglo XVI, varios autores comenzaron a formular teorías que justificaban el poder real. Uno de ellos, Nicolás Maquiavelo, sostenía que la obligación suprema del gobernante era preservar el poder y la seguridad del Estado, usando cualquier medio necesario, pues "el fin justifica los medios". ¿En cuál de las siguientes obras expuso sus ideas?
- Leviatán
- Sobre la Ley de la Paz y la Guerra
- República
- El Príncipe
- Política según las Sagradas Escrituras
Respuesta: D. La obra principal de Maquiavelo es El Príncipe, dedicada a Lorenzo de Medici.
Pregunta 3
Indique la alternativa incorrecta sobre el proceso de mitificación de los monarcas europeos en la Edad Moderna:
- Más que un individuo que ejerce una función política, el rey se percibía como un instrumento dotado de virtudes irrevocables como justicia, orden, prosperidad, victoria y fuerza.
- La dimensión sagrada de los monarcas se construyó durante los siglos de la Edad Moderna y conservó vestigios de valores medievales.
- El rey, vestido con ropajes ricamente detallados y coloridos, se distinguía de sus súbditos por su apariencia, portando adornos chapados en oro y reliquias sagradas.
- La bendición clerical en la coronación, más que probar una relación de subordinación entre Estado y Iglesia, marcaba la consumación de un evento mágico donde el pueblo veía al rey como una figura predestinada de carácter sagrado.
- Desde el siglo XVIII, pese al auge del racionalismo ilustrado, no se construyó ningún argumento que cuestionara la veneración al rey, manteniéndose su poder incuestionado.
Respuesta: E. A partir del siglo XVIII el racionalismo ilustrado empezó a cuestionar profundamente el poder real, sentando las bases de la Revolución Francesa de 1789.
Pregunta 4
Lea el fragmento de José Saramago ( Memorial do Convento ):
«Ahora el rey aún se prepara para la noche. La ropa pasa de mano en mano con la reverencia de una reliquia sagrada, y todo ocurre en presencia de sirvientes y pajes: quien abre el cajón, quien tira de la cortina, quien enciende la luz, quien regula su intensidad, dos que no se mueven, dos que imitan a los anteriores, y algunos que no sabemos qué hacen ni por qué están allí. Finalmente, tras todos sus esfuerzos, el rey queda listo; un noble corrige el último pliegue y otro ajusta el arreó bordado.»
En este texto Saramago describe la vida cotidiana en la corte durante la consolidación del Estado Moderno. Todas las siguientes afirmaciones se relacionan con el absolutismo monárquico, salvo:
- Las solemnidades de los actos cotidianos formaban parte de los rituales que aseguraban la exhibición alegórica del poder real.
- La nobleza de la Edad Moderna estaba totalmente separada de la nobleza feudal; ya no transmitía títulos y posesiones por herencia, sino exclusivamente mediante compra.
- La necesidad de pompa y cuidados en la vida diaria del monarca generó una capa de oficiales a menudo inútiles y extremadamente costosa.
- El vestuario real era una forma de distinción respecto a los súbditos, utilizada para crear una zona mística de superioridad del monarca.
Respuesta: B. La nobleza de la Edad Moderna continuó siendo una extensión de la nobleza feudal; aunque surgieron diferencias menores, la transmisión hereditaria de títulos y tierras siguió predominando.