Efectos económicos
La Guerra de los Cien Años devastó las economías de Inglaterra y Francia. El conflicto provocó una caída del comercio y la producción agrícola, mientras que los elevados costos bélicos generaron mayores impuestos e inflación, empobreciendo a la población.
Efectos políticos
El enfrentamiento alteró profundamente el mapa político europeo. Favoreció el surgimiento del nacionalismo en ambos países y aceleró el declive del feudalismo. Además, consolidó el poder de las monarquías inglesas y francesas.
Efectos sociales
El impacto social fue igualmente severo: masivas muertes, destrucción de ciudades y desplazamiento de poblaciones. La inseguridad alimentaria y la ruptura del tejido comunitario incrementaron la criminalidad y el descontento popular.
En conjunto, estos efectos moldearon la transición de la Edad Media al Renacimiento.