1. Embargo comercial contra Gran Bretaña
El Congreso aprobó el Embargo Act de 1807 y, posteriormente, el Non‑Intercourse Act de 1809, que prohibieron el comercio estadounidense con el Reino Unido. Estas medidas buscaban dañar la economía británica y obligarla a respetar la neutralidad estadounidense.
2. Apoyo diplomático y económico a Francia
Durante la disputa entre Gran Bretaña y Francia, EE. UU. favoreció a los intereses franceses permitiendo el comercio con su puerto y resistiéndose a la política británica de impresiones de marineros. Aunque no envió tropas, el apoyo comercial y la postura diplomática sirvieron como presión indirecta contra Londres.
3. Declaración de guerra en 1812
Frustrados por las continuas violaciones a la soberanía marítima y la presión económica, el presidente James Madison solicitó al Congreso declarar la guerra a Gran Bretaña. Así comenzó la Guerra de 1812, que se prolongó hasta 1815 y terminó sin un claro vencedor, pero reforzó la identidad nacional estadounidense.